Me resulta interesante hacer una mirada global de todos los trabajos en conjunto, una vista panorámica de todos a la vez por estar contenidos dentro de un proyecto mayor que en consecuencia vertebra cada uno con sus líneas de investigación.
Parados en el umbral de la investigación, olvidar por un momento que estos trabajos son tesinas, y preocuparnos por el proceso que deviene con cada avance. Ya habrá tiempo para redactar la presentación formal que requiere una tesis.
La naturaleza de los temas abordados, los entornos en los que se mueven estos trabajos de investigación, deben dar cuenta de una preocupación más compleja y eliminar la sensación de que el fanatismo por el hipermedio argumenta la elección de los temas a desarrollar.
No solo hacemos ciertas propuestas porque estamos relacionados con el diseño en comunicación visual, hay una cuestión más profunda que relaciona todos estos trabajos y considero que es indispensable hacer hincapié en ella.
Desde nuestra especialización proponemos nuevas estrategias para pensar la realidad en que estamos todos insertos. Una realidad compleja que ya no es posible abordarla de manera simple.
Leí en algún lugar que de las cosas complejas no se puede hablar de manera fácil.
Propongamos con nuestros trabajos entonces complejas formas de pensar a través de complejos objetos de diseño.
Especifiquemos las características de esas nuevas estrategias, especifiquemos qué tipo de proceso cognitivo queremos favorecer. Debemos responder a un modo de percibir que no pertenece al paradigma en el que están inmersas las cuestiones que tratamos.
No podemos ignorar que antes de internet ya había autores que pensaban en lo multidireccional, en la interpretación como proceso dinámico, en sistemas de pensamiento acentrados.
Nuestras investigaciones exigen lecturas no dogmáticas y deben dar cuenta de ellas, deben detectar fenómenos marginales y proponer estrategias alternativas de diseño.
Nuestras investigaciones no deben presentarse como una sumatoria de trabajos que forman un seminario que los articula sino aparecer cada uno de ellos como discursos emergentes que interactúan, que se retroalimentan, como múltiples procesos de pensamiento que confluyen en esa realidad compleja a la que también pertenecen.
A pesar de tener cada uno de estos trabajos un tema que lo identifica, me gusta entenderlos como un todo, como mecanismos de deconstrucción que se vinculan constantemente, todos colaborativamente intentando constituir cada uno en su ámbito, un renovado patrón de comprensión.
Estos plenarios son el mejor ejemplo que podemos citar cuando nos referimos en nuestras ponencias a la caducidad del pensamiento lineal, representan de buena manera la multiplicidad de puntos de vista en simultáneo.
Estas nuevas formas de conceptualización y percepción de la realidad nos comprometen con las transformaciones y nos hacen formar parte de la reestructuración que proponemos.
Así quizás estos trabajos de investigación ya no sean tesis sino antítesis que habiliten a entrever universos múltiples.