Los análisis de manuales escolares que se refieren a características internas de los mismos evidencian una evolución en el tratamiento de la estructura formal de aquellos referidos a las materias básicas del currículo escolar, pero se produce un área de vacancia en cuanto al diseño cuidado de los soportes de enseñanza de otras tantas materias agregadas a los contenidos escolares obligatorios. Esta insuficiencia puede ser superada a partir del trabajo del diseñador, quien integrado al equipo interdisciplinar que forma los contenidos del manual, llevará a cabo su materialización como un conjunto estructurado y coherente entre la temática a comunicar y quien los utilice, cuestión que en la mayoría de los casos se percibe desconectada del mismo. Se lograría así un manual como soporte didáctico de una temática específica que podrá complementar la enseñanza del profesorado supliendo la falta de atracción que se destaca al compararlos con materiales multimedia, ya que el diseñador puede generar en el una interactividad y modo de navegabilidad comparable por ejemplo a la de un CD ROM. En circunstancias en las que no todas las instituciones públicas cuentan con las suficientes herramientas tecnológicas, el manual garantiza un uso masivo y permite además ejercitar otras estrategias pedagógicas necesarias que son sólo posibles a partir de un material impreso.

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