Los materiales impresos más utilizados para tratar la educación sexual son folletos y afiches, libros y materiales multimedia. Estos últimos son los que resultan más atractivos y motivantes según la elección de los alumnos, pero su uso es restringido al requerir cierta tecnología con la que no todos los adolescentes ni todas las escuelas cuentan a pesar de adquirir un solo material y luego poder hacer copias. En los folletos y afiches se logra una estilística más adecuada a la edad de sus receptores pero al ser utilizados en cursos o campañas acotados, no permiten generar actividades pedagógicas sino que se limitan a una función informativa escasa.
Si bien el estado editó una serie llamada “Cuadernos de Educación Sexual Integral”, no son muy utilizados sino que en la mayoría de los casos se utilizan cuadernillos armados por quienes están a cargo del dictado de la materia fotocopiando materiales que extraen de distintas fuentes, lo que no genera un hilo conductor de ningún tipo si vemos el material como un todo, así algunos temas son tratados con un lenguaje médico que resulta tedioso para leer y difícil de recordar para los alumnos.
Respecto a los temas tratados si bien según la Ley que hace obligatoria la enseñanza de esta temática se entiende como “educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos” y propone desde un documento que acompaña los cuadernillos “conceptos y propuestas de talleres, tales como educación sexual integral y vida cotidiana; educación para la salud (biología, cuerpo y sexualidad); embarazo y adolescencia; infecciones de transmisión sexual; violencia y maltrato, vulneración de derechos y abuso sexual en la adolescencia”, los materiales que se utilizan en el aula tienen una visión acotada del tema muy teñida a menudo de ideologías ajenas a los adolescentes y centrada solo en los aspectos biológicos de esta etapa, consecuencia quizá de que los contenidos no están sistematizados del todo.
Por lo visto en un primer acercamiento a los materiales utilizados si nos guiamos por la misma Ley artículo 3º B bien podríamos demandar a varias instituciones (“Asegurar la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y actualizados sobre los distintos aspectos involucrados en la educación sexual integral”).
Igualmente es muy importante que se incluya esta temática en los currículos escolares y que la mayoría de las escuelas lo hagan es lo que rescato por ahora.
LINKS
Ley 26150 / PROGRAMA NACIONAL DE EDUCACION SEXUAL INTEGRAL
Portal educativo del estado argentino / EDUCACIÓN SEXUAL PARA TODOS