Asistí a una charla dictada en un colegio de San Francisco titulada “Cómo hablar con nuestros hijos sobre el sexo”, dictada por la Dra. Verónica Baró Graf médica y educadora sexual, en la cual “respondiendo a la ley de educación y al requerimiento de los padres se aborda el tema de la sexualidad facilitando herramientas y conocimientos para educar la vida afectiva y sexual de nuestros adolescentes trabajando juntos escuela-familia”. (Citado de la nota informativa enviada a los padres de los alumnos).
Si la intención es lo que cuenta (como dice el refrán) es genial que la charla haya sido el complemento a la capacitación docente que se realizó para instar por un trabajo en conjunto con los padres, sin embargo quien estuvo a cargo del dictado de la misma tiene un marcado perfil católico que imprimió a la temática sexual una serie de juicios “implícitamente directos” que obligan a tomar partido por ciertas posturas que no son parte de esta investigación por no considerar que contribuya a formar un marco de educación afectiva adolescente positivo. Sólo es mencionada por considerarla ejemplo del recurrente tratamiento de la temática sexual en las escuelas con motor en cuestiones ajenas a la intención educadora de los adolescentes.
Por lo tanto, luego de leer varios estudios sobre adolescencia y sexualidad de numerosos autores me remito a Kohlberg quien reelaboró algunas cuestiones del enfoque cognitivo-evolutivo de Piaget, con el que la mayoría de los estudios posteriores coinciden. Así se desarrolla un esquema con estadios que describen este etapa como una transición de diferentes aspectos: desarrollo físico del adolescente y cambios psicológicos; desarrollo afectivo del adolescente: Identidad personal/Conducta sexual; desarrollo cognitivo; desarrollo lingüístico; desarrollo moral y desarrollo social del adolescente.
Esta teoría señala la importancia del cambio cognitivo y su relación con la afectividad. Me resultó significativa la idea de “audiencia imaginaria” y la de “fábula personal” a las que se refiere Piaget con las que el adolescente forma la visión de si mismo que quiere mostrar a los demás y que es formada por la influencia de factores externos. Desde estos conceptos si planteamos una situación hipotética, como sugiere Piaget para analizar un caso, imaginamos un chico que escucha regaetton con sugestivas letras y además perrea con sus amigas, que tiene pornografía a disposición en internet , que ve en todos los canales la repetición del baile del caño deTinelli, que ve cómo sus ídolos/as de Casi Ángeles tienen sus primeras relaciones sexuales, que envía “lolas” al 90100 y obtiene imágenes de chicas desnudas para canjear con sus amigos, que escucha en el noticiero la discusión de la ley sobre el matrimonio igualitario. Son las primeras cosas que me vienen a la mente para describir un ambiente cotidiano que desde una primera mirada da cuenta de ser un estímulo sexual constante. Se va formando la identidad de este grupo con la música que escuchan, la ropa que usan, los medios y el lenguaje con los que se comunican, sumado a tantas otras cuestiones como la violencia y el paco y la marihuana, no menos presentes en su cotidianeidad.
Desde esta situación hipotética vuelvo a pensar en la charla que mencioné al principio y todo su contenido resulta inocente o no contemporáneo respecto de a quienes va dirigida la educación sexual. Y por ende nula.
Desde esta situación hipotética vuelvo a pensar en la charla que mencioné al principio y todo su contenido resulta inocente o no contemporáneo respecto de a quienes va dirigida la educación sexual. Y por ende nula.
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